La revolución invisible
04/11/2016

¿Qué es la revolución invisible?

Sin darnos cuenta, nos acercamos al futuro con la innovación de tecnologías.

Piensen en sus dispositivos tecnológicos favoritos. Son las cosas que utilizan todos los días para trabajar y jugar —y sin las cuales básicamente no pueden vivir—.

Lo más seguro es que por lo menos una de ellas sea un gadget: sus teléfonos, quizá, o sus consolas de videojuegos.

Pero si lo piensan detenidamente, lo más seguro es que sus tecnologías más queridas ya no son de plástico, metal ni vidrio.

Quizá se trate de un servicio de transmisión continua de video que utilizan para ver “Game of Thrones” durante horas y horas, o de una aplicación que les permite llevar el conteo de sus pasos y calorías para que les puedan volver a quedar esos jeans que usaban en la preparatoria. Puede ser un asistente virtual que les ayuda a recordar el lugar donde son sus juntas y la hora a la que necesitan tomarse su medicamento, o bien un lector de libros electrónicos para perderse entre las páginas de su libro favorito en su teléfono, tableta o incluso las bocinas de su automóvil.

Tal vez, de manera silenciosa y casi imperceptible, sus tecnologías más queridas han pasado de ser cosas físicas a servicios de los cuales dependen y que están presentes en todas partes y en ninguna a la vez. En lugar de ser propiamente gadgets, son herramientas que esperan poder utilizar en cualquier tipo de dispositivo: su teléfono, su PC, incluso su televisor.

Es parte de lo que Harry Shum, vicepresidente ejecutivo a cargo de la división de Tecnología e Investigación de Microsoft, describe como la “revolución invisible”.

“Estamos a punto de crear un mundo donde la tecnología será cada vez más ubicua, pero también más invisible”

Harry Shum

Esa revolución invisible ha sido posible debido a que hoy contamos con tecnologías que no existían hace una década, tales como los centros de cómputo masivo en la nube y los recientes descubrimientos en el campo de la inteligencia artificial. Pero, básicamente, los problemas que resolverá son aquellos con los cuales la humanidad ha luchado eternamente.

Consideren lo siguiente: Hace apenas unos años, una persona que hablaba sólo mandarín no podía tener una conversación en tiempo real sin la ayuda de un traductor humano —algo que está fuera del alcance de la mayoría de la gente—.

Pero hoy existe Skype Translator. Se trata de una tecnología que te permite hablar en tiempo real con alguien que habla un idioma diferente al tuyo. Es una maravilla tecnológica que muchos han comparado con la ciencia ficción, pero también es una oportunidad de ayudar a la gente a entenderse mejor.

“Derribar las barreras entre la gente es muy importante”, dice Shum.

En todo lugar y dispositivo

La próxima generación de tecnologías innovadoras capaces de cambiarnos la vida abarca mucho más que sólo teclados, pantallas, teléfonos celulares, cámaras, relojes y discos duros.

Cada vez más, esos dispositivos obtienen su poder de cómputo de la nube, donde miles de computadoras trabajan para que puedas encontrar fácilmente un mensaje de correo electrónico de hace cinco años y para que los científicos eviten la siguiente epidemia de alguna enfermedad mortal.

“La computadora más potente hoy en día es la nube, y ni siquiera la vemos”, dice Shum.

Debido en parte al cómputo en la nube, tenemos la expectativa de poder utilizar esas tecnologías dondequiera que nos encontremos y en cualquier dispositivo frente a nosotros. Después de todo, dos terceras partes de los norteamericanos poseen por lo menos dos dispositivos digitales personales, y poco más de la tercera parte cuenta con tres: teléfono, computadora portátil y tableta, de acuerdo con el Pew Research Center.

“Decir que la movilidad es lo primero no se refiere sólo al teléfono móvil. Cuando hablamos de un mundo donde la movilidad es lo primero queremos decir que no importa el lugar adonde vayas —la casa, de viaje, tu oficina o tu laboratorio— tu experiencia te acompaña en todos tus dispositivos”

Harry Shum

Esas nuevas tecnologías se están diseñando para que la mayoría de las personas puedan utilizarlas, y, en casi todos los casos, sin importar que la persona tenga un teléfono inteligente o una computadora portátil, si sea un hablante nativo o no domine el idioma o si tenga algún requerimiento o impedimento físico.

“Puedes hablar, utilizar gestos, moverte o emplear expresiones faciales. La computadora está en todas partes y la computadora puede verte —pero no necesitas estar frente a ella—”, dice Shum.

La revolución invisible depende de tecnologías de inteligencia artificial como el aprendizaje automático, es decir, cuando una computadora aprende a hacer algo de mejor manera, como entender tu voz o corregir automáticamente tus errores de teclado, a medida que obtiene más datos.

Pero Shum afirma que no se trata de que las computadoras reemplacen a los humanos, sino de utilizar la tecnología para permitir a la gente hacer las cosas de manera mejor y más fácil”.

“Microsoft tiene una visión muy clara del concepto de la inteligencia artificial. El esfuerzo de IA se centra en permitir a los usuarios de Microsoft —los clientes—desarrollar todo tu potencial”

Harry Shum

Desde la agricultura hasta los compromisos familiares

La revolución invisible está detrás de los esfuerzos por lograr una agricultura más sostenible y accesible, por permitir que la gente de diferentes culturas pueda entenderse mejor y por ayudar a las personas a respirar un aire más limpio.

También tiene un efecto práctico en nuestras vidas cotidianas: proporciona herramientas que te ayudan a recordar los compromisos con tu jefe y te recuerda con quién quedaste de reunirte hoy.

Esta revolución invisible también hace que la tecnología sea más personal y personalizada: permite desarrollar tecnologías que interactúan contigo más como un amigo que como un dispositivo y que entienden tu voz, los horarios de tu familia y tus compromisos laborales.

En muchas maneras, esos adelantos ya están sucediendo sin que nos demos cuenta. Damos por hecho que nuestro correo electrónico estará disponible para nosotros en cualquier dispositivo, por ejemplo, y esperamos cada vez más comunicarnos con nuestros dispositivos por voz en lugar de teclado.

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